Mario Benedetti (1920 – 2009)

Mayo 18, 2009 por Jorge Eliécer

Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia murió ayer 17 de mayo de 2009 en Montevideo. Poeta, novelista, cuentista, ensayista, dramaturgo y crítico, fue el más prolífico exponente de la literatura uruguaya y uno de los autores latinoamericanos más conocidos, con títulos traducidos a varios idiomas.  Desde aquí lo seguiremos recordando.

http://www.yorshdore.com.ar/caricaturas.htm

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Premio, luego existo

Mayo 18, 2009 por Jorge Eliécer

—No entiendo cómo pueden enjaular en veinte cuartillas una historia que bien cabría en dos o tres. Hasta en un renglón. ¿Cómo pretenden incluir referencias sin importancia, ajenas a la acción original? Es dispersión, peligro.

—Pero aquí dice que son, mínimo, veinte cuartillas. Tendrás que aprender a escribir más. Debes extenderte, explanarte.

Fanny seguía sosteniendo en sus manos las bases del concurso. El premio era el dinero suficiente como para no preocuparse más por las nimiedades del estómago.

— ¿Acaso crees que yo escribo para los concursos? Pues no, yo escribo para y por el arte. Para que me recuerden después de la muerte —decía yo pensando lo contrario. Quería ganar dinero con los concursos; además, como todos saben: premio, luego existo. Y yo no existía en ese momento

—Deja ya eso que esto va en serio —dijo ella—, ponte a trabajar y punto. Son mínimo veinte.

— Qué me crees tú. Conque una sola persona me lea, conque uno sólo valore las horas que me he gastado, el sudor, las enfermedades, la negación de los placeres, yo quedo satisfecho —decía mientras pensaba en lo triste que seria que solo uno me leyera. Soñando en el reconocimiento, en las ovaciones, en la fama.

Mis cuentos no pasaban de tres cuartillas, y eso. Confieso que una vez escribí más de cinco y me aterroricé tanto que arroje el manuscrito al retrete, después de revisar si no era una obra de arte. Cuando un texto se excede más de tres páginas, pienso yo, está lleno de ripios, de parágrafos sin sentido, de desviaciones. Son obras peligrosas que están buscando el ingenio en un bosque de palabras. Pero son esas las obras premiadas, y yo me pregunto: ¿Cómo hicieron mis maestros?, ¿Tendrían las mismas consideraciones furtivas que me aquejan hoy?

Aún así, hago un esfuerzo. Escribo cinco, diez, quince, veinte cuartillas en una tarde. Fanny, orgullosa, compra hígado para la cena. Reconoce mi esfuerzo. Los dos estamos entusiasmados. Ese es el cuento que resolverá nuestros problemas. Por ello, y siguiendo la tradición, se lo doy a leer. Se lo pongo en el regazo y bromeo diciendo:

Madame, tendrá usted el honor de leer el mejor cuento de la historia. Prenderé el fuego de la chimenea para que pueda saborearlo mejor.

Y efectivamente me levanto, pongo la leña y atizo el fuego. Era un bonito cuadro. Mi esposa y yo contentos en nuestra humilde casa, con los estómagos llenos de la comida de un mes y en sus manos la mejor obra jamás escrita.

Las páginas se sucedían unas a otras. Al final, cuando leyó la última cuartilla, dije:

— ¿Y bien?

— Definitivamente —dijo tirando el manuscrito al fuego— no comeremos hígado otra vez.

¡Lo he comprendido!

Abril 27, 2009 por Jorge Eliécer

He is not spirit, for he exist

Edgar Allan Poe.

 

De la cama no alcanza a levantarse

cuando un ataque al corazón lo fulmina,

haciéndolo dormir nuevamente,

hasta que pretenda acercarse a la letrina.

 

 

Alejo Carpentier

Abril 23, 2009 por Jorge Eliécer

Hoy (24 de abril) hace 29 años, murió un gran escritor latinoamericano que con su magnifico estilo y sus originales historias  hizo que más de un hombre fuera escritor. Me refiero, por supuesto, a Alejo Carpentier y Valmont. Un hombre multifacético que abarcó con su literatura temas tan variados como la música, el teatro, la identidad, la selva, la revolución, la arquitectura, la historia, etc.

Alejo Carpentier

Quiero recordarlo hoy, porque lo siento cerca, me habla siempre cuando leo sus libros y me recomienda muchas  lecturas, sonatas, viajes, poemas…

Shakespeare “Sobre las sillas malditas”

Febrero 17, 2009 por Jorge Eliécer

FALSTAFF.-¿Sí? Conforme. Esta silla será mi trono, esta daga mi cetro y este cojín mi corona.

PRÍNCIPE.-Tu trono parecerá una banqueta, tu cetro de oro una daga de plomo y tu preciada corona una calva lastimosa.

Shakespeare, Enrique IV

El Comercio

Febrero 16, 2009 por Jorge Eliécer

Cuando el muchacho lo ve, grita:

―Ma, ya lo encontré.

En seguida baja una mujer morena y cansada. Resbala las chancletas por cada escalón y dice:

―Ese no es; el mío es así de grande.

―Entonces no sé donde podrá estar ―se levanta del suelo―. ¿Ya revisaste arriba? ¿Tampoco? Pero no hagas esa cara Ma, no me voy al colegio hasta que lo encontremos.

La mujer, a punto de llorar, vuelve a subir al segundo piso. Él sigue buscando. Ahora es ella quien grita desde arriba que lo ha encontrado. El joven sube:

―Mamá, ¿Pero no me dijiste que el tuyo era así de grande?

―Tienes razón. Es que éste es del mismo color. Pero sí, es muy pequeño. Pequeñísimo… Busquemos.

La búsqueda continúa y la mujer se disgusta con cada fracaso.

― ¡Maldita sea! Como es posible que no aparezca, si yo lo dejé aquí ―golpea la mesa―. Aquí, aquí mismito.

Ya es de noche y no aparece.

― Ma. ¿Y si compras otro?

― ¿Qué? ¿Que compre otro? ¡Cómo me vas a decir eso a mí! Es que acaso has olvidado quién me lo dio. Me lo dio tu padre, ¡Tu padre! Cómo voy a comprar otro. Por Dios. Comprar otro ―se aleja.

El joven está sentado en el sillón. Su madre está en la cocina. Él grita:

―Ma. ¿Qué hay de comida?

Silencio.

―Ma. ¿Qué hay de comida? ―más fuerte.

Tiene que acercarse mucho para que su madre lo escuche. Aún así no le contesta. Está aturdida. ¿Tanto escándalo por eso?, piensa él, y sube a dormir sin cenar.

Cuando baja, a la mañana siguiente, su Madre lo aborda diciéndole:

―Que tu padre no se entere.

―Está bien Ma ―estira la palma de la mano.

―Que sea lindo e idéntico al que se extravió ¿no? ―le da un poco de dinero.

Un beso. Y el joven sale de casa camino al colegio. Otro se le une:

― ¿Cómo anda todo?

―Bien. Acompáñame, tengo que ir al comercio primero.

―No me digas que otra vez a tu Mamá…

―Sí, voy a comprarle otro. Y de una vez vendemos este ―saca algo del bolso.

―Es grande ¿no?― dice el otro.

―Sí.

Cruzan la calle hacia el comercio.

 

La hoja en blanco

Enero 24, 2009 por Jorge Eliécer

He encontrado, en la internet, una imagen que reproduce fielmente mi labor de escritura frente a la página en blanco. La desazón y los tropiezos, las derrotas y las miles de páginas destruidas. Juzguen ustedes mismos: 

 
Created by Laser Bread.

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 Qué maravilloso temor.

Entonces hablo de tu muerte (Monólogo peripatético)

Enero 15, 2009 por Jorge Eliécer

No puedo dormir

me sueño que has muerto

Extremoduro

De tu muerte no se ha dicho lo bastante. No se ha hablado de las causas, de las formas, ni de los por qué. Al contrario, de tu vida se ha hablado en exceso: de tus sueños, de tus logros, de tu rostro, de tu cuerpo. Yo, de tus defectos, tus errores, tus derrotas.

Entonces hablo de tu muerte.

Cuando estás muerto se habla de tu vida, de tu existencia, de cosas que no hiciste ni quisiste: ahora, muerto, sería un gran escritor, un excelente profesor, un mediocre diletante si los otros lo quisieran. Si hablara de tu vida qué diría. Únicamente en tu muerte se habla de tu vida. Entonces hablo de tu muerte para que me hables de tu muerte nada más, no quiero más. La paradoja está servida y si hablo de una muerte es porque aún no empieza: si hablara de la vida afirmaría aquella muerte.

No creo en tu suicidio, ni en tu accidente, ni en tu virulencia, ni en tu aneurisma, ni en tu guillotina, quizá creería en tu agonía.

¿Y en el dolor?

¿Estuvo contigo el dolor? Lo vi a tu lado: te mordía las rodillas.

Decías, recuerdo, que te dolía el pecho. Pero, no era dolor el de tu pecho, era el horror de la vida que se te escapaba. ¿Pero tú sentías el dolor? Aquel dolor del que te hablo, ¿lo sentías?

Yo veía tus rodillas con múltiples mordidas y tu tomándote la cabeza hablabas del tormento.

¿Pero hablabas de ese tormento que yo conozco?

¿Ese que imagino como un cojín rojo caído en el suelo, destellante, tórpido? ¿Era ese tu tormento? El tormento de morir a medias, de no morir lo suficiente, de que la vida no encontrara su escape. ¿Era ese tu tormento? Porque recuerda que hablo de tu muerte y no me importa eso que decías esta mañana, no me importan las sonrisas, ni las lágrimas; ni los besos sacarinos.

¿Y el movimiento?

¿Por qué agitabas absurdamente los brazos? Meneabas las manos buscando apoyo y cuando lo encontrabas en mis manos huías de ellas saltando entre las sábanas de tu sangre.

Te dolía la vida, es verdad; más de lo que me dueles. Y ahora estás aquí, junto a mí, y no quiero pensar en explicaciones fútiles, absurdas o fantásticas. Simplemente estás aquí. Te he invocado. ¿Ves que sí funciona hablar de la muerte?

Sé que estás sentada en mi cama mientras tengo la mirada fija en el papel. No me atrevo a mirarte aunque, estrábico, mi ojo izquierdo te observa atentamente. Te mueves, haces traquear las tablas de la cama y tu sombra baila al vaivén del mirto de afuera. Entonces digo:

—Quiero escribir tu historia.

Y tú me dices, evasiva:

— Si yo escribiera tu historia tendría que empezar diciendo que de tu muerte no se ha dicho lo bastante. No se ha hablado de las causas, de las formas, ni de los por qué. Al contrario, de tu vida se ha hablado en exceso: de tus sueños, de tus logros, de tu rostro, de tu cuerpo. Yo, de tus defectos, tus errores, tus derrotas. Entonces hablo de tu muerte.

08. I. 09

Xbox

Diciembre 20, 2008 por Jorge Eliécer
Alberto Montt

Alberto Montt

 A más de uno de esta nueva generación le pasará.

Nota sobre Manuela de Eugenio Díaz Castro.

Noviembre 5, 2008 por Jorge Eliécer

La novela de Eugenio Díaz no ha sido considerada por la crítica como lo que en realidad es: una obra que se impuso una meta precisa: “Una colección de cuadros de trapiche, la rosa de maíz, la estanciera, y otros escritos de esas tierras donde he vivido”[1], y que se superó así misma retratando de una forma original para la época, lo vicioso de la organización política y social del pueblo de la república.

Alejandro Fischer (Paisaje Colombiano) ©

Alejandro Fischer (Paisaje Colombiano) ©

Manuela, obra fundacional del género en Colombia, publicada en 1858, es considerada costumbrista y sólo se tiene en cuenta por su valor documental. Así lo hace saber Don Salvador Camacho Roldán en la nota crítica que apareció como introducción a la edición de Manuela hecha en París en 1889; y otros autores de la talla de Hernando Tellez, Ayala Poveda o Germán Colmenares. Sin embargo, algunos críticos como Elisa Mujica, en su nota crítica a la edición de Novelas y Cuadros de costumbres de Eugenio Díaz; y Sanín Cano, reconocen la importancia de esta novela para las letras colombianas. Mujica, especialmente, afirma que esta novela no debe ser considerada costumbrista pues supera el cuadro de costumbres.

Y es en este punto en el que insisto. Veo que la crítica, como es habitual, juzga desde un punto de vista y un contexto equivocados (quizá por la distancia histórica). Como decía, Díaz Castro pretendía representar las costumbres de su pueblo, pero su maestría fue más allá: intentó adentrarse en los pensamientos de sus personajes:

Era un cuadro que merecía un pincel por separado, la figura de ñor Elías agachado, (…) embriagado con la dulce filarmonía de su instrumento, o quién sabe si afligido por los negocios políticos, pues aunque él contaba con la fidelidad de su compadre para su secreto de la carta de don Tadeo, su conciencia no estaría muy tranquila, después de haber traicionado a su partido. (p. 316)

Estos intentos deben serle reconocidos a Díaz Castro. Pero a partir de estos logros se le condena; y entonces sólo dicen que sus personajes no tienen profundidad, que sus descripciones son tediosas, que abundan los personajes ornamentales y las disquisiciones morales, y que su lenguaje es incorrecto; y para probarlo escogen un pasaje no muy bien logrado (pues no he dicho que, como toda novela, tenga sus faltas), pero olvidan los más impactantes como éste lleno de tensión y naturalidad:

El sitio era pintoresco, y se había acercado el cazador todo lo necesario para observarlo bien. Las ondas azules matizadas por la espuma de jabón, como el cielo por las estrellas, en una noche de diciembre, se movían en arcos paralelos desde el lavadero hasta la barranca, de la cual colgaban verdes helechos. Se veían las sombras de las tupidas guaduas que circundaban el charco, con sus cogollos atados por las bejucadas de gulupas y nechas, cuyas frutas y flores; colgaban prendidas de sus largos pedúnculos como lamparillas de iglesia en tiempo de aguinaldos. (p. 36)

Es cierto que la obra de Eugenio Díaz se inclina más, pues recordemos que ese era su propósito, al retrato de las costumbres, sacrificando, así, la trama. Pero no hemos de olvidar que su maestría no pudo menguarse a su objetivo y salió a flote el gran novelista que fue.

Así pues, esta situación me recuerda unas palabras de Borges en sus diálogos con Osvaldo Ferrari:

Siempre ocurre eso: se reprocha a un poeta no haber ejecutado lo que no se propuso nunca, ¿no?

En este caso, Díaz se propuso simplemente retratar los eventos sociales, superó su objetivo y desde esos importantes logros se le critica con dureza.

05. XI. 08

Bibliografía.

DÍAZ CASTRO, Eugenio. Manuela, Panamericana, Santafé de Bogotá 1997.

MUJICA, Elisa. Nota critico-biográfica sobre Eugenio Díaz Castro. En: NOVELAS Y CUADROS DE COSTUMBRES Tomo I, Procultura, Santafé de Bogotá.


Carta de Eugenio Díaz publicada en El Patriota imparcial

Sedo apartamento

Octubre 20, 2008 por Jorge Eliécer

Sedar, según el DRAE significa apaciguar, sosegar o calmar. En este aviso (hallado en un almacén del centro comercial Cañaveral en Bucaramanga) vemos un evidente descuido en la utilización del verbo. Según la información del aviso el verbo sería ceder: Dar, transferir, traspasar a alguien una cosa, acción o derecho. (DRAE).

Sin embargo, es interesante imaginar la posibilidad de sedar a un apartamento endemoniado, y que alguien se ofrezca para hacerlo. ¿No?

La más grande manifestación de amor.

Septiembre 2, 2008 por Jorge Eliécer

—Heme aquí que he presenciado la más grande manifestación de amor. Estaba yo auxiliando a mi esposa, a quien el médico recomendó cuidado, a cubrirse y a tomar su medicina cuando le da tal exceso de locura que, diciendo que no va a tomar los medicamentos por ser el doctor un viejo enemigo de su familia, da de patadas a la cama y derrama un poco de la panacea. Avisado ya, por el doctor, de la posibilidad de esta reacción me dispuse a darle de bofetadas hasta que la nariz quedóle en tres uniformes pedazos. De esta manera, y sin titubeos, mi amada tomó su medicina a la que ahora le debe su mejoría. Yo por mi parte me permito la vanidad de escribir esta anécdota para que quienes la lean reconozcan, como ya lo han hecho Licanor, Eleuterio y Alfonso, que esta muestra de amor incondicional por la persona amada, que sobrepasa cualquier límite, de ningún modo podrá ser igualada.

03. V.08

Andy Mckee – Drifting

Agosto 20, 2008 por Jorge Eliécer

Esto sí es saber utilizar las manos en un instrumento. Simplemente brillante. Disfruten esta gran canción.

Si quieren ver más: ANDY MCKEE

Planta un árbol en el Amazonas

Agosto 18, 2008 por Jorge Eliécer


He aquí una herramienta que nos permite colaborar con el mantenimiento del planeta. “Cada búsqueda realizada en Ecoogler, contribuye simbólicamente a reforestar una hoja. Por cada 10.000 búsquedas/hojas, Ecoogler dona el dinero necesario para que se plante un árbol en el Amazonas.”

Aunque no sepamos si en realidad cumpan su cometido, podemos probarla para generar más árboles. Estos sí que nos hacen falta. Aunque se parezca mucho a Google utiliza tecnologia de Yahoo.

Para utilizarla pincha aquí: Ecoogler

¿¡Gáne!?

Agosto 18, 2008 por Jorge Eliécer

Alfonso Reyes utiliza la tilde en “pára” para diferenciarla con “para” de parar; esta ha sido la única vez que he visto esta utilizacion de la tilde. ¿Por qué razon utilizarla aquí?. He aquí otro de los misterios injustificables…

Cuentos vómicos

Julio 12, 2008 por Jorge Eliécer

Cuando escribí esa serie de cuentos, seis en total, sentí que había redescubierto la literatura. Escribí seis aunque en mi libro, que titulé Cuentos vómicos, aparecen cinco. Aquellos sobrevivientes a mi dura autocrítica han permanecido. El sexto cuento, aunque tengo el manuscrito, es ilegible. Es una dura patada al arte; una carga personal. Recuerdo que ese fue el primero que garabateé aquella tarde calurosa en Belgrano, de donde no me he movido hasta ahora.

La congoja me indujo a escribir de golpe aquel mal cuento que no me he atrevido a destruir, quizá por haber sido el motor de los otros cinco. Estos casi se escribieron solos; yo sólo tuve que disponer los dedos. Sin embargo, pude haber escrito más: diez, veinte, quizá cincuenta, si no hubiera llegado mi padre a contarme que Perón había regresado a la Argentina y que ahora era coronel. Aquello me disgustó muchísimo; no por la noticia (Téngase en cuenta que sólo tenía veinte años y eran otros mis intereses), sino por la interrupción que asesinó a mi musa.

― ¿Acaso no te interesa? ―decía―. Perón intervino en el golpe de estado que dirigió Uriburu. Cuando nos deshicimos de Yrigoyen. ¿No lo recuerdas, pibe? en 1930.

Le hice ver a mi Padre que eso había pasado cuando tenía, yo, diez años. Y que eso no nos ayudaría en nada. Al darse cuenta de mi falta de interés y de la interrupción, salió gruñendo.

― Vas a ver después, boludo, vas a ver que nos ayudará.

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Nota sobre Pobres Gentes de Dostoievski

Junio 3, 2008 por Jorge Eliécer

En 1846 Fiódor Dostoievski lee a su amigo Grigórovic un particular manuscrito. Éste a su vez, y por medio del diario “El Contemporáneo”, se lo da a leer a Bielinski, famoso crítico que considera el documento como la gran novela social de Rusia. Esta novela, la primera publicada por Dostoievski, se titula Pobres Gentes.

Makar Aleksiéyevich Dievushkin y Varvara Aleksiéyevna Drobroselov son los protagonistas de la historia. El primero, ya viejo, decide ser el protector de la segunda; aunque le haga falta dinero para la manutención de los dos no se da por vencido y pide adelantos económicos de su trabajo como copista, pasando, por ello, toda clase de vergüenzas y penurias. A Várinka, como él la llama, no le faltan penas; es una mujer bastante delicada de salud y debe aceptar algunos trabajos para ayudar a Makar.

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“No la quita” o “Nos la quita”

Mayo 28, 2008 por Jorge Eliécer

Encontramos esta pinta en una de las paredes del edificio de Ciencias Humanas en la UIS. Dice: “MAS FUERTE Q’EL AMOR POR LA LIBERTAD ES EL ODIO POR QUIEN NO LA QUITA”. Hay tres grandes errores. La tilde en MÁS, La utilización de un apóstrofe en la Q, y el más raro de todos, la confusión entre “NOS LA QUITA” y “NO LA QUITA”. Este último es un error oral que ahora encontramos en la escritura y que puede llevar a malos entendidos, pues, no se diferencia la negacion “NO” del sujeto “NOS”. ¿O será que odian, ahora, a quien NO quita la libertad?

Ontario sin amor

Mayo 21, 2008 por Jorge Eliécer

Voy a decirlo abiertamente: mi error es confiar demasiado en los demás. De ahí se desprenden todos mis problemas, toda mi tragedia. Siempre fui un hombre bueno, no quise hacerle mal a nadie, pagaba mis impuestos, tenía mi profesión; todo andaba bien hasta el día en que apareció aquella mujer. Esa mujer fue mi perdición. Recuerdo muy bien su cuerpo delgado, su rostro lánguido, sus ojos inescrutables tras unos lentes oscuros y, su sonrisa, su escalofriante sonrisa, sus labios violetas su diente orificado que le daba un aire de majestuosidad.

Sucedió un sábado, aquel protervo sábado cuando la invité a cenar. Al entrar al restaurante tuve muy en cuenta que notara la mesa tan costosa en la que íbamos a sentarnos. No se dio cuenta. ¡Lo peor era que se quejaba de la vista panorámica que tenía el restaurante! Horizonte desde donde se podía disfrutar la compañía de la inmensa luna que sólo se ve aquí en Ontario. No le hice caso a su comentario (gran error) y me dispuse a hacerle mi anuncio: “Sonia… cásate conmigo” Ella saltó de su asiento y me preguntó el por qué de mi petición. Yo le respondí que era porque la amaba. Volvió a sentarse y le pregunté de nuevo, ella me llevó al balcón, que sólo nuestra mesa tenía. Estaba estúpidamente enamorado. Todo lo sabía ella de mí, le había confiado mis pequeños secretos, mis perversiones, mis errores, mis debilidades… Sólo quería besarla y amarla hasta la eternidad y juro que me hubiera lanzado por el balcón si ella me lo hubiese pedido. Lo juro —Pero no lo hizo. Solo me besó y caminado hacia la salida me dijo adiós. Presintiendo, quizá, el tipo de hombre que soy.

La liberté de la création poétique.

Mayo 7, 2008 por Jorge Eliécer

Jorge Eliécer Pacheco[1]

Quand j’ai entrepris l’étude de la poésie de Vicente Huidobro j’ai lu beaucoup de textes. Quelques-uns en faveur de sa beauté et originalité et autres contre. Le travail “El lugar de Huidobro” d’Enrique Lihn c’était un de ces textes. Lihn soutient que “c’est nécessaire voir pour première fois à Huidobro et le reconnaître au-dessus des flatteries” de sorte que on peut “le saisir dans sa réalité”

Ainsi donc le lecteur déduit que Lihn parlera du travail du poète, qu’il analysera ses sujets et sa façon de créer poésie, puisque, Linh cherche considérer “les caractéristiques de son écriture” Mais étonnamment il s’appuie principalement sur des sujets qui ne contribuent rien à l’œuvre littéraire du poète chilien. Il dit, par exemple : “Huidobro paraît avoir été une personne très vaniteuse”, “…il a fait, dans sa jeunesse, de mauvais «trazos rubendarianos » “ Évidemment ces déclarations ne contribuent rien à l’analyse de son ouvre.

Autres affirmations comme : “il manque en Huidobro l’aspiration pour trouver une forme… qu’il a autorisé à exprimer el alma de la raza en Amérique” et ” le poète paraît ne pas sentir problématiquement son manque de racine nationale et continentale” font rappeler les mots de Jorge Luis Borges, qui dit:

“Siempre ocurre lo mismo, se reprocha a un poeta no haber ejecutado lo que no se propuso nunca”[2] (Diálogos, Ferrari y Borges).

C’est pour cette raison que j’affirme que c’est erroné de qualifier ou d’analyser une ouvre en dehors d’elle-même. L’œuvre poétique de Vicente Huidobro doit être observée dès sa propre théorie : “la poesía es un desafío a la razón, el único desafío que la razón puede aceptar, pues una crea su realidad en el mundo que es, y la otra en el mundo que está siendo”[3] cela explique l’indivisibilité entre expression et sa fonction créative.

Le poète doit créer un nouveau monde avec le langage. L’importance de Huidobro est dans cette déclaration qui a changé radicalement la façon d’écrire poésie. Par exemple dans son poème “Altazor” le mot “la golonchila” est une nouvelle réalité.

“…se acerca a todo galope

Ya viene la golondrina

Ya viene la golonfina

Ya viene la golontrina

Ya viene la goloncima

Viene la golonchina

Viene la golonclima

Ya viene la golonrima…”

L’auteur cherche la musicalité et le rythme qui commence de la combinaison de deux mots objectifs à l’intérieur du vrai système de la grammaire. Il ne fait pas référence à l’hirondelle, mais à une image différente qui seulement existe dans le poème, et seulement là on peut savoir sa signification.

On pourrait dire en conséquence que le poème aura un nouvelle ordre, une logique propre et n’admettra pas de termes comparatifs. Ce langage a rénové la recherche de couvrir tous les espaces, comme un aleph, un point du monde où l’univers entier est observé. Cette nouvelle logique est plus profonde quand le langage atteint autre dimension. D’ailleurs, elle ne correspond pas à l’installation capricieuse d’un désordre ou d’autre ordre, mais à la récupération d’une “alba”, c’est-à-dire, l’attitude qui conserve la surprise pour la langue dans l’homme.

Par ailleurs il est nécessaire de ne pas confondre l’idéal créationniste de Huidobro. Il ne cherche pas, comme Lihn assure[4], faire une poésie antinaturaliste, mais plutôt il lui cherche une utilité pour aider l’homme.

“No se trata de imitar la naturaleza, sino de hacer como ella; no imitar sus exteriorizaciones sino su poder exteriorizador.”[5]

Ainsi il est inutile de penser que la liberté de la création de Vicente Huidobro est limitée seulement pour l’homme. Parce que son but est de trouver des images originales et nouvelles. Un bon exemple de ce but est “El manifiesto de manifiestos” ; dans cet essai il fait une forte critique à la façon de créer la poésie, il écrit:

“Dans ‘El manifiesto de André Breton’, Je vois comme exemples d’image beaux: ‘La nuit rentre dans un sac’ ou ‘Dans le ruisseau il y a une chanson qui coule’

Deux images d’une banalité affreuse (…) sans être poète ces images peuvent être écrites. Je préfère beaucoup plus la mienne que vous trouverez dans ‘Horizon Carré’ qui dit: La nuit sort de sous les meubles”[6]

Le travail de Huidobro renouvelle l’esthétique de l’art. Quand il affirme que “Nous pouvons créer des réalités dans notre monde, dans un monde qui attend sa forme et sa propre flore” il accentue la liberté de l’homme pour créer; l’inspiration n’existe plus; maintenant la muse dort; et le poète a seulement le travail et l’imagination pour produire l’art. La poésie, dans ce cas, est plus humaine. Le poète créateur est le centre intellectuel de l’art et il a pour lui une grande responsabilité parce que “le poète n’est pas un miroir qui rend des images”

C’est le poète qui donne la vie à ce qui ne l’a pas. Il pressentira les appels des mots. Il a besoin d’être libre pour être capable de créer. Il recouvrira toutes les choses qui sont ignorées. Il comprendra que le langage non seulement est communication mais création. Comme dit Huidobro:

“Dans toutes les choses il y a un mot interne qui les désigne. C’est le mot que le poète doit découvrir”

Cette attitude, ce schéma poétique configure la liberté de la création et le nouveau poète. Le poète qui dit les choses qui ne seraient pas dites sans lui. Un homme libre qui sent comme les mots vivent dans son intérieur.

Ce poète idéal considère la langue comme une fonction substantive. Il n’écrit “rien d’anecdotique ni de descriptif. L’émotion doit naître de la seule vertu créatrice… faire un poème comme la nature fait un arbre”

Pour conclure il est important d’insister dans l’importance d’analyser le poète dès sa propre ouvre. Les études peuvent être faites sur sa personnalité, mais sans que son travail soit évalué pour elle; afin d’éviter que sa théorie (la liberté de la création poétique) ne soit pas bien interprétée.

Il y a en Huidobro un poète qui poursuit les choses essentielles et jamais les choses épisodiques. Grâce à lui nous pensons la façon de faire de la poésie d’autre façon. C’est pour cette raison qu’il est encore considéré (pour sa façon de faire poésie et pour son originalité) un des poètes les plus importants dans la poésie américaine du XXe siècle.

La logique absurde et ennuyeuse se casse et naît une nouvelle connaissance:

Je veux te donner une musique d’esprit

Ma musique de cette cithare plantée dans mon corps

La musique qui fait penser à l’augmentation des

Arbres. (Altazor 605)

Bibliographie :

—ESPECIALIZACION EN LITERATURA HISPANOAMERICANA, Seminario Vanguardismo Poético Hispanoamericano. Rymel Eduardo Serrano. Universidad Santo Tomas, Seccional Bucaramanga. 1997.

—EL LUGAR DE HUIDOBRO. Enrique Lihn. 1970. http://www.vicentehuidobro.uchile.cl/ensayo enrique lihn.htm (29/03/2006)


[1] Estudiante de Licenciatura en español y literatura de la Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga. Dirección electrónica: helihezer@gmail.com

[2] Il se passe toujours la même chose, l’on fait des reproches à un poète pour ne pas avoir exécuté ce qui n’a jamais visé.

[3] La poésie est un défi à la raison, l’unique défi que la raison peut accepter, parce que l’une crée sa réalité dans le monde qui est, et l’autre dans le monde qu’elle produit.

[4] Huidobro ne fait que poésie autour des choses, pour satisfaction de son anti naturalisme illustré.

[5] Ne pas imiter la nature, mais faire comme elle; ne pas imiter ses manifestations mais sa force expressive.

[6] Les vers sont comme les originaux.